Y esto es solo el comienzo…

Y bien, camaradas, camarados, perroflautas y perraflautos varios.

Este es el comiendo del fin, la calma tras la tempestad y la tempestad tras la calma. Es el taponazo de después de almorzar, ese que no te esperabas porque pensabas que los dos kilos y medio que habías cagado esta mañana eran suficiente como para mantener tus intestinos callados hasta la mañana siguiente… Es ese rugido intestinal por el cual tu novia siempre piensa que tienes hambre y el realidad es que te estás cagando vivo. Y… bueno, voy a dejar de hablar de mierda y vamos a ponernos melancólicos por unos segundos.

Esto, al fin y al cabo queridos don nadies, es mi dolorosa despedida de uno de los amores de mi vida, Edimburgo. Una ciudad que me ha dado tanto como me ha quitado, hablando en todos los sentidos. Un lugar con calles de adoquines y edificios centenarios de piedra coronada por un castillo, y adornada por un palacio y, por si fuera poco, escondida en un valle labrado durante miles de años durante la era glaciar. Una ciudad que amas u odias, indiferentemente de si te sientes amado u odiado por ella.

Sin duda, una importante parte de mi vida ha sido derramada en estas aceras, lo suficiente como para que se haya acabado escapando entre las baldosas junto con esta lluvia que nunca cesa. Ha sido esa parte de mi vida inacabada que acabó impregnando todas y cada una de las ciudades que he visitado en estos cuatro años… En las que he dejado una parte de mí con la esperanza de volver a cada una de ellas. Pero a quién intento engañar… sé que en el momento de volver preferiré mirar hacia otro lado e ir siempre a por lo nuevo, lo exótico y aquello que conseguirá sorprenderme de nuevo.

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Por eso, jovenes padawans he aceptado un trabajo en Brno, República Checa. En una importante empresa de IT. Ahora voy a ir a partir la pana a otro sitio. Lo siento mucho por todos los pamplinozos que hay allí (alrededor de 400mil) porque llega el Malaguita. Aunque, por favor, ayudadme a mantener el secreto para evitar una ola de suicidios entre la población masculina.

Como sé que queréis saber por qué cojones me voy a ir a vivir al culo del mundo pues os lo voy a contar rápidamente. Mientras estaba de vacaciones en Málaga llegó a mis oídos que las cosas en el curro no andaban muy seguras. Y la verdad es que era algo que todo mi equipo pensaba desde hace tiempo. Yo que soy un poco vicioso y me gusta comer tres veces al día no podía permitirme perder el curro. Así que por la noche me puse a echar CV´s y a la mañana siguiente me llamaron de varios sitios. Rechacé dos en el momento porque no me gustaban las ofertas. Y me llegó otra por email, después de una llamada perdida… (Como podéis ver, soy super responsable). Y vi que me estaban contactando para un curro en una de las empresas de IT mas importantes a nivel mundial. Así que acepté la primera entrevista. Y como todo salió bien, me hicieron dos entrevistas más, todas técnicas. Este proceso duró alrededor de dos semanas. Y en la última llamada me dijeron “Mr. Malaguita, empieza usted el día x de Enero a las 8 de la mañana en Brno”. Y yo le dije “vale” como si estuviera aceptando una birra después del curro. Colgué el teléfono, respiré hondo y en 10 segundos se lo conté a mis amigos de confianza con el infalible sistema de “telovoyacontá, pero no ze lo cuente a nadie.”  Mis managers se enteraron de rebote, pero era inútil ocultarlo… La gente siente un preocupante interés por mi vida, a los 10 segundos de habérselo contado a la primera persona, me estaba preparando para llamar a mi segundo amigo y al descolgar me dijo.

– “¿Que shulo ere’no? ¿Lan cohío arcolega arfina’no?”.
– Y yo dije, “hiiiiiiiii illo, mancohío! Cómo la zabío?”
– Menterao hase media hora en verdá.

Sí amigos, mis colegas inventaron los viajes al pasado. Han dejado a Stephen Hawking y si teoría de los agujeros de gusano en la espuma cuántica a la altura de la mierda (por mierda, entiéndase también espuma cuántica)

Hasta la próxima!